jueves, 26 de septiembre de 2013

La importancia del procesado

Con motivo de mi última visita a Urbasa, he tomado unas pocas fotografías como referencia de localizaciones para mis próximas aventuras nocturnas.


La orientación no es la más propicia, ya que tengo un contraluz muy fuerte. Pero bueno, ya que estamos, pues hice unas cuantas. Y mientras empezaba a disparar, en un momento dado me dio por pensar en el procesado. Más en concreto en el mal llamado Blanco y Negro, puesto que nunca lo es. Lo correcto sería nombrarlo como escala de grises, aunque esta guerra me da que la tengo perdida...

Pensando en la conversión a escala de grises, siempre me ha parecido que la fotografía de paisajes era la más propicia para conseguir, a priori, los resultados más contrastados. Por una parte, tenemos los azules del cielo, y en la parte terrestre vamos a encontrar desde naranjas hasta verdes. Esta carta de colores tan amplia y localizada es el ingrediente perfecto para separar los diferentes tonos de gris cuando hacemos la conversión. Y jugando esas bazas, se consiguen estos resultados:


El tipo y dirección de la luz también son determinantes, así como la posición de la cámara:


Además de separar las gamas de grises a mi criterio, me gusta añadir virados y dobles virados. Añaden un toque de color plano, que intento que sea intenso a la vez que sutil (para gustos los colores). Normalmente, en un serie fotográfica uso el mismo virado, aunque en esta ocasión experimenté con diferentes combinaciones.


Muchas veces estos procesados dramatizan el aspecto visual. Depende de cómo gestiones las escalas de grises en cada gama de color. Te dejo con la última, espero que te guste. Y tanto si te gusta como si no, me lo puedes decir en los comentarios.





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