domingo, 8 de diciembre de 2013

Nuevo año, nuevos cursos

Queda menos de lo que parece para cambiar de año, y vendrán nuevas ideas, nuevos proyectos. Los míos pasan por seguir preparando nuevos cursos y seguir disfrutando haciendo fotos y formando a nuev@s fotógraf@s.

La fotografía que acompaña esta entrada, además del evidente autobombo, es también una muestra de fotografía nocturna, extrema e improvisada. Buscaba un encuadre para el cuello y la cabeza del animalito, y en la primera foto de prueba me aparece la cabeza y poco más del amigo Asier. Aprovechemos la ocasión: si lo incluyo en la foto, me dará la escala y el contexto. (Y me servirá para preparar un cartel).

Hacía un frío tremendo, y era noche de poca luz, así que las condiciones eran muy desfavorables: no era cuestión de pedirle a Asier que se quedara quieto durante 5 minutos. Bueno, si se congelaba podría ser fácil, pero el muchacho no se merece eso... Además, intentaba captar el mayor número de estrellas posible. Así que reduje el tiempo de exposición a 25 segundos con apertura f:2,8. Eso colocaba el iso en valores de 3200. Por tanto la foto no está limpia, pero tras un procesado muy elaborado, creo que "libra" bastante.

Contaba con iluminar a Asier con la luz que emite la pantalla de su propia cámara, no más de 5-6 segundos para no quemarlo. Solo faltaba un poco de luz en el suelo y el cuello del bicho. Lo hice moviendo un foco de leds, con mi falta de pericia habitual. Como la foto está tomada con una temperatura de color muy baja, coloqué un filtro naranja en el foco. Hay un segundo foco (fijjo) iluminando la cabeza y parte del cuello desde el otro lado. Y éste es el resultado. Espero que te guste:




jueves, 14 de noviembre de 2013

Primeras muestras y valoraciones de la E-M1

Lo primero y más evidente es que no se trata de realizar aquí ningún análisis científico, serán meras apreciaciones personales basadas en las primeras muestras obtenidas.

Poco debo mencionar de la ergonomía, acabados, calidad, sensaciones. Está sobradamente comentado por los foros. Ni de las prestaciones: que si rapidez de enfoque, que si ráfaga, que si visor autorregulable en luminosidad, etc, etc.

Mi mayor preocupación era el comportamiento del sensor con baja luz e ISOS altos, toda una prueba de fuego para un sensor de tamaño comedido (17,3mmx13mm) que posiblemente nunca podrá competir con un formato completo. Aunque sí que puede codearse con sensores APS-C en cámaras de mayor tamaño.

Comencé de forma suave, tomando fotos para comprobar el ajuste de aberraciones cromáticas que hace la cámara. Como era de esperar, muy bien. Los colores, Olympus, por supuesto. (Todas las fotos se pueden ampliar de tamaño al pinchar en ellas).


Enseguida me enfrenté a los ISOs. En el interior del edificio, sin trípode, disparando a una velocidad ya crítica, ISO 4000.


Es la foto original, sin ningún procesado. ISO, ¿qué ISO? Ayuda que está bien expuesta, y ruido, haberlo, ailo. Pero es muy suave, homogéneo y de luminancia. Se corrige muy fácil en el procesado. Más muestras. Ahora ya en plan bruto.


Ambas son capturas, ampliaciones al 100%. A la izquierda, la original con sus parámetros apuntados. 1/8 a pulso, ISO 8000, con un par. A la derecha, procesada en LR (que todavía no soporta este raw) con Claridad y Reducción de Ruido de Luminancia, en una escala de 0 a 100. La foto es un despropósito, pero se trataba de ver hasta dónde se puede sacar algo útil. Y para imprimir no valdrá, pero es suficiente para un visionado sin exigencias.

Otra muestra, con ISO 2000. Me adelanto a la crítica: el procesado, muy "lavado". Aunque teniendo en cuenta la ampliación, también del 100%, sigue teniendo aprovechamiento. Resaltado en negro, los ajustes del procesado.


Ahora un ISO más comestible, 800. Perfectamente recuperable.


La misma foto, con mayor riesgo, ISO 1600. Recuerda, ampliado al 100%.


Y la misma foto a ISO nativo de 200, pero dejada un paso sub-expuesta para ver cómo recuperaba en el procesado. Sin problemas.


Para finalizar, en las últimas series ofrezco la foto terminada, procesada. Solo tienen claridad y reducción de ruido con valores moderados, entre 50 y 67 sobre 100. Hay que añadir que la claridad, como sabrán los que procesan, es un arma de doble filo: enfatiza el contraste, pero también saca más la textura del ruido. Aún así, yo creo que los resultados son prometedores. ISO 800 y 1600, respectivamente. En la segunda he corregido la perspectiva.



Y las siguientes, con ISO 1000 y 2000.



En el momento de escribir estas líneas se produce cierto debate interno en los foros de la cámara, en los que se comentan posibles problemas de rendimiento del sensor en las largas exposiciones. Yo no detecto el problema, y menos si disparo en raw y con reducción de ruido en la cámara. Con un procesado muy ligero, a las pruebas me remito. La última, con ISO 200, una linterna, y mi amigo Julio. Sin reducción de ruido en el procesado.




Comentar es de agradecer. Hazlo sin tapujos (pero sin insultar, ¿vale?)


domingo, 13 de octubre de 2013

Filtros ND y grandes aperturas

Una de las bondades más agradecidas de las ópticas en las cámaras de objetivos intercambiables es la posibilidad de crear enfoques selectivos. Es decir, hacer foco en un punto dado, y a partir del mismo, empezar a perder la nitidez por delante y, sobre todo, por detrás. De esta forma, resaltaremos mucho más el sujeto a foco.

El grado de afección de esta característica depende de bastantes variables, desde la distancia focal, hasta la distancia al sujeto, y pasando por la distancia al fondo. Naturalmente, también pasa por controlar un parámetro técnico, alojado en nuestros objetivos: la apertura que proporciona el diafragma.

Los objetivos mejor considerados (que suele coincidir con ser los más caros), proporcionan aperturas que favorecen la rápida pérdida de nitidez. Debemos asociarlo a los números f más bajos. Tengo la suerte de contar con un objetivo que proporciona una apertura máxima de f:1,4. Como todo en fotografía, tiene sus virtudes y sus defectos.

Improvisé una sesión fotográfica y calcé una focal de 60mm (120 equivalentes en paso universal). La apertura máxima del objetivo para esa focal era f:4. El resultado:


El fondo estaba relativamente cercano, y no había forma de aumentar esa distancia para desenfocarlo más. Opté por cambiar de lente y puse mi Zuiko de 50mm (lente manual). Seleccioné f:2,8 como apertura de partida. Las distancias se mantienen.


La pérdida de nitidez ya es muy notable. Pero queremos más, y empiezan los problemas. En esta ocasión, son ocasionados por un exceso de luz. Semejantes aperturas no sólo definen un margen muy estrecho de zona nítida; además proporcionan mucha luz a la cámara. Si tan solo usamos luz natural, el problema se limita a disparar a la velocidad adecuada (bastante rápida) para compensar ese exceso. Pero, ¿qué pasa cuando usamos flash como fuente de luz principal? Pues que no podemos superar la velocidad de sincronización, o nuestra fotografía obtendrá zonas sombreadas, resultado de que el obturador ya se está cerrando.


Por tanto, tenemos dos problemas enfrentados. Por un lado, un exceso de luz (incluso disparando el flash a la mínima potencia), y por otro, una limitación en la velocidad. ¿Esto tiene solución? Sí, la tiene. Son los filtros ND. Habitualmente los utilizamos para esto:


El conocido efecto seda es el resultado de restringir la cantidad de luz que entra por el objetivo, provocando imágenes con mayor tiempo de exposición, y cuya consecuencia es dicho efecto. Para nuestros retratos, lo vamos a usar de la misma forma. Colocado delante del objetivo, su misión es "obstacular" el paso de la luz. Utilizamos uno que neutraliza 4 pasos de luz. Adecuamos la velocidad, y disparamos:


¿Qué ha pasado? Nuestro flash ha disparado. Pero estaba al mínimo de potencia. Y como el filtro se come 4 pasos, la luz aportada es escasa. Debemos aumentar la potencia del flash en esos 4 pasos para compensar el efecto del filtro. Entoces sí, tendremos lo que buscamos:


Otro de los condicionantes con estas aperturas tan extremas es la dificultad de mantener el foco correcto. Cuando se clava, los resultados compensan la ardua preparación. Así que ya sabes, los filtros ND se pueden usar, además de en costas, playas y ríos, en retrato.




jueves, 26 de septiembre de 2013

La importancia del procesado

Con motivo de mi última visita a Urbasa, he tomado unas pocas fotografías como referencia de localizaciones para mis próximas aventuras nocturnas.


La orientación no es la más propicia, ya que tengo un contraluz muy fuerte. Pero bueno, ya que estamos, pues hice unas cuantas. Y mientras empezaba a disparar, en un momento dado me dio por pensar en el procesado. Más en concreto en el mal llamado Blanco y Negro, puesto que nunca lo es. Lo correcto sería nombrarlo como escala de grises, aunque esta guerra me da que la tengo perdida...

Pensando en la conversión a escala de grises, siempre me ha parecido que la fotografía de paisajes era la más propicia para conseguir, a priori, los resultados más contrastados. Por una parte, tenemos los azules del cielo, y en la parte terrestre vamos a encontrar desde naranjas hasta verdes. Esta carta de colores tan amplia y localizada es el ingrediente perfecto para separar los diferentes tonos de gris cuando hacemos la conversión. Y jugando esas bazas, se consiguen estos resultados:


El tipo y dirección de la luz también son determinantes, así como la posición de la cámara:


Además de separar las gamas de grises a mi criterio, me gusta añadir virados y dobles virados. Añaden un toque de color plano, que intento que sea intenso a la vez que sutil (para gustos los colores). Normalmente, en un serie fotográfica uso el mismo virado, aunque en esta ocasión experimenté con diferentes combinaciones.


Muchas veces estos procesados dramatizan el aspecto visual. Depende de cómo gestiones las escalas de grises en cada gama de color. Te dejo con la última, espero que te guste. Y tanto si te gusta como si no, me lo puedes decir en los comentarios.





domingo, 15 de septiembre de 2013

La mirada fotográfica

Este fin de semana me ha tocado hacer una sesión fotográfica en un centro comercial (gracias a Rubén). Por el escenario montado han pasado muchas personas, se han hecho muchas fotos. Después del atracón, vienen las reflexiones.

La primera, que estas jornadas tan intensas no son nada buenas para la salud. Acabas destrozado, física y mentalmente.
Segunda, la que aquí interesa, la fascinación que siento hacia las personas que fotografío. Y siempre lo acabo resumiendo en una cualidad: la actitud. Y lo debo separar de lo que podríamos denominar belleza, que a efectos fotográficos considero un elemento que hay que separar.

Podemos conjeturar acerca del arquetipo de belleza, que muchos acotan a ciertas dimensiones y proporciones en los rasgos. Aunque yo, personalmente, lo considero algo secundario si tratamos de reflejar esa buena imagen con una captura fotográfica.


Desde mi perspectiva y experiencia, ningún arquetipo de belleza quedará bien reflejado si no le acompaña una actitud adecuada. Esta característica no se puede improvisar. Mejor dicho, falla en cuanto se improvisa. Creo que tenemos una suerte de viajero interior, que se muestra en público cuando nos relacionamos. Ese viajero es el que trato de reflejar en mis retratos. Incluso en las circunstancias menos propicias, como lo puede ser un evento comercial.


No depende de si nos conocemos de antes o no; no depende de lo nerviosa que se pone una persona delante de una cámara. Ni siquiera depende si se trata de un retrato hecho en público, controlado o "secuestrado". La actitud es el peregrino en la mirada, la mirada fotográfica, que habla de nosotros cuando alguien ve nuestro retrato.


Por tanto, como fotógrafo, un consejo para tus retratos. No busques solo la belleza, busca la esencia y el reflejo de esa belleza en la actitud de quien se pone delante de tu cámara.